UNA VENTANITA AL MAR

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"Mi calabozo tenía


una ventanita al mar,


donde yo me entretenía


viendo los barcos pasar


de Cartagena a Almería..."

(Blas de Otero)


Este es un soneto del gran escritor y poeta Blas de Otero, muy estudiado y célebre por su giro a octosílabos en un soneto que se une al ritmo del cante jondo, pero que que impresiona aunque no se sea un experto, y a mi me impresionó.

Lo conocí recién llegada a  Cartagena, y de repente me vino la idea de buscar ese sitio que describe el poeta entre las ruinas de los viejos fortines de baterias de costa que jalonan la bahía de Cartagena, que fueron defensa unas veces y prisión otras.

Sin pensarlo dos veces, cogí la cámara de fotos, que era una antigua Exacta reflex muy buena de mi suegro,  de funcionamiento manual, y me fui camino adelante buscando la zona de baterias de costa que fueron prisión y de las que quedaban bastantes muros y restos en pie.

El mar, al pie de ellas, parecía cantar el poema de Blas de Otero.

Me fui metiendo cada vez por peores terrenos en una intrincada maraña de caminos, zonas derruidas y restos de construcciones que en un tiempo fueron militares, a lo largo de kilómetros de costa, subiendo y bajando con peligro de caerme por desmontes y sitios impracticables.

Entonces todo eso era para mí una aventura en un sitio que acababa de conocer, y desde luego no tuve en cuenta que aquel lugar solitario y abandonado podía ser, además de un atractivo, un peligro yendo sola.

Encontré una edificación de la que quedaban unos altos muros y parecía una prisión. Subí entre cascotes y alcancé una pequeña ventana que daba directa al mar... aquel mar tan azul de la entrada a la bahía de Cartagena.

Blas de Otero debió escribir su poema en un sitio muy parecido a aquel.

Me empiné todo lo que pude porque la ventana era alto... o yo bajita... y haciendo escala en las rajas del muro pude asomarme lo suficiente  y sentir todo el viento fresco y oler la brisa salina del mar.

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Aquello debió ser "la libertad" y el gozo de algo privilegiado para el poeta estando prisionero...

Me sentí totalmente identificada con aquel sentimiento,.... y de pronto oí que alguien estaba por alli cerca.

Pensé que alguien más estaba de paseo aventurero por alli, haciendo fotos o disfrutando de hallazgos entre esas ruinas de baterias de costa y seguí mirando por la ventanita al mar.....

Desde alli se veían los barcos entrar y salir de la bahía y era un placer mirarlos ir y venir...

Alguien preguntó casi a mi lado ¿Qué hace usted ahi?

Me volví y un hombre me miraba fijamente extrañado de mi presencia en semejante sitio.

Bajé del montó de escombros y le expliqué que estaba haciendo fotos por esa ventanita, del mar y los barcos que se divisaban.

El hombre miró mi cámara y casi no podía creer que me hubiese aventurado por esa zona despoblada... o tal vez poblada por gentes que no eran precisamente recomendables para una joven, con una cámara muy cara, sola y sin tener ni idea de dónde estaba....

De repente me di cuenta de lo solitario que estaba aquello y de lo lejos de la zona poblada que me había ido.

Sentí la soledad de aquel sitio, su intrincado conjunto de ruinas... y comprendí lo imprudente que había sido.

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El hombre aquel me convenció de que dejase de hacer fotos y que volviese a la carretera que había dejado atrás y que la siguiera hacia Cartagena, durante unos kilómetros que me había alejado. Me advirtió que no era un sitio recomendable para una jovencita sola,  que por fortuna no me había pasado "nada" ese dia, pero que no volviese a mis "aventuras" fotogénicas por allí.

 

Creo que hace poco han reconstruido parte de todo ese sistema de baterias de costa, que eran importantísimas y que entonces estaban todas medio en ruinas.

Espero que si vuelvo algún dia pueda encontrar aquel muro altísimo que tenía esa ventanita al mar,  que tal vez ahora esté en un edificio reconstruido que haya recuperado su primitivo esplendor militar.

A mi me hizo sentir como si estuviese viendo esos barcos que Blas de Otero añoraba en su calabozo, durante su prisión,  que le debían permitir sentirse casi en libertad, viendolos entrar y salir de la bahía.

Aquellas baterias de costa míticas fueron inexpuganables en todas las guerras que afrontó Cartagena a lo largo de siglos, y  estuvieron en plena actividad hasta la guerra civil, como defensa impenetrable del puerto de Cartagena.

 

Original de Conchuita Ferrando  (Jaloque)att00026_02

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Debate comenzado por jaloque , en 28 Junio 12:40
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