¡ NI UNA ALMENA !

Escrito por: jaloque

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La frase. ¡ ni una almena !

Ysabel -. Reina vencedora de una guerra civil-. Armas, cultura y mano dura.

Un reinado que cambió la Historia de España, saltándose la sucesión legítima real ,  tras una cruel guerra civil donde vencieron los que menos derechos tenían, pero mejor ejército y mando.

Ysabel tuvo una llegada al trono altamente discutible, llena de violencia, guerras y oscuras alianzas con los prepotentes y desleales nobles de aquel tiempo.

Su lucha contra la heredera legítima, JUANA, hija del Rey Enrique IV, fue una auténtica guerra civil, con los dos bando buscando el poder, comprando voluntades, enzarzados en batallas sangrientas y poniendo al borde del abismo a príncipes, nobles y ciudadanos en alianzas que cambiaban cada día.

La heredera, Juana (a quien la conjura de nobles quiso quitar de en medio con el infamante mote de La Beltraneja) era tan joven que ni tiempo tuvo de reunir ejército, y tuvo que acogerse a la protección del Rey de Portugal, con promesa de matrimonio, cuya avanzada edad y situación apenas permitían luchar por ella y sus derechos, saliendo al paso por diversos frentes contra los nobles levantiscos aliados con Ysabel y Fernando.

Aquella fue una guerra donde no ganó la justicia, sino el ejército más fuerte, mejor dirigido por Fernando de Aragón, y con más dineros para reclutar combatientes.

Cuenta la Historia que Ysabel auxiliaba a su esposo para reclutar gentes en todos los frentes de batalla, a lomos de caballo, recorriendo lugares sin descanso, con promesas, dinero y arengas a unos y otros. Incluso en una de estas cabalgadas perdió al hijo que esperaba y que era un varón.

El Rey Alfonso de Portugal, teniendo que guerrear fuera de su territorio, en campos de castellanos que no le eran fieles, se desgastaba pretendiendo defender los derechos de la jovencísima Juana, la heredera legal, pero su edad y su situación de falta de organización en ese territorio le fueron acorralando.

En una de esas ocasiones en que la balanza estaba indecisa sobre la victoria entre ambos ejércitos, propuso a Ysabel un pacto: Se retiraría de la batalla si se le entregaba Toro, Zamora, parte de Galicia y una cantidad de dinero para pagar sus tropas...

Ysabel, que hizo cuestión personal el vencer a Juana, la heredera legítima,  dio esta contestación al Rey Alfonso de Portugal : ¡¡ NI UNA ALMENA !!

Y así fue como esa guerra continuó con sangre del pueblo que no entendía bien donde estaba la razón, con constantes roturas de pactos, con deserciones de los nobles de un bando a otro, con pérdidas importantes, hasta imponerse la fuerza de las armas (no de la razón) el ejército poderoso de Ysabel y Fernando, dando un vuelco total a la legitimidad y a la Historia de España.

 

Texto original de Conchita Ferrando (Jaloque)

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